Oslo… ¡Qué viaje más
perfecto!
El viernes salimos de
Leipzig a Berlin para coger el vuelo a la noche. Llegamos a Oslo ciudad sobre
las 12 de la noche, estábamos un poco perdidas. A los que primero preguntamos
eran unos medio yonkis…me sorprendió que hablasen tan bien inglés y que fuesen
tan agradables con nosotras, pero yo le decía a Ane vámonos, vámonos… Llegamos
a casa de los couches sanas y salvas y nos metimos a la cama porque estábamos muertas.
El sábado desayunamos con un
couch (todavía no había mucha confianza) y luego nos dirigimos al centro a
hacer turisteo. Nos vimos todo el centro ese mismo día. Tampoco hay mil cosas
para ver, pero vimos la fortaleza, el ayuntamiento (+ 86645 bodas), el centro
de la ciudad etc. Fuimos al supermercado a comprar lo básico para sobrevivir
los tres días. Que precios! 14 euros por pan de molde, una lata de atún, jamón
york, 5 manzanas y 4 yogures. Vaya estafa… La compra duro 45 minutos ya que no
hacíamos más que pasar los precios de coronas noruegas a euros con la
calculadora del móvil. Al salir de allí, nos dimos cuenta de que en la plaza
central daban comida gratis!nos cogimos tres salchichas, mil galletas maria
para guardar e incluso palomitas. No sabíamos porque daban comida gratis, pero
oye nos ahorramos una comida que algo es algo.
A la tarde vimos la ópera,
la fortaleza y el puerto. Luego nos volvimos a casa que teníamos fiestuki de
uno de los coaches, que había sacado su tesis con la nota más alta y lo
celebraba. Nos pusimos moradas a brownie (el mejor que he probado en mi vida,
me comí la mitad), pizza, patatas y chocolate. Super sano todo vamos… al
principio estábamos muertas y un poco cansadas, pero me sorprendió que la gente
fuese tan abierta y tan maja. Algo que no me esperaba de los noruegos. Nos lo
pasamos en grande la verdad, hubo limbo, mil bailes y muchas risas. La noche
duro de 24:00 a 3:00, sólo tres horas de noche!que pasada.
El domingo nos dirigimos al museo vikingo, era pequeñito, con tres barcos que habían desenterrado del suelo. Allí se encontraron las tumbas de una mujer rica y su criada, también utensilios de cocina, caballos, un pavo real, carros y un largo etcétera. No hacía un tiempo muy bueno, así que luego nos dirigimos al museo de Munch. Al principio para no pagar me iba a hacer pasar por 17 años, pero luego la chica nos dijo que la última media hora era gratis. ¡Mira que bien! Vimos el cuadro "El grito" el más importante y luego el cuadro de "la pubertad" también me gustó. De allí, a Grunelokka, el barrio tipo Soho de Oslo. Una calle en realidad. Estaba muy chulo, muchos estudiantes y también había un rastro. Eso sí, como para tomarte allí un café, te sacan los ojos...
Como nos quedaba algo de tiempo antes de ir a casa de los couches y hacerles las tortillas de patata que habíamos prometido, fuimos al parque Vigeland de las estatuas que lo teníamos al lado de casa. Los couches eran 3 chicos todos noruegos pero con raíces asiáticas, muy majos la verdad y muy graciosos. Nos cuidaron estupendamente, nos dieron de desayunar, cenar también con ellos...y todo gratis!nuestra habitación la estaban remodelando y no tenía puerta, aun así dormimos como unas reinas las 3 noches. Además el apartamento con su mega tele y su baño chic estaba a 20 minutos del centro andando, bajando una calle de todo tiendas. Bueno, lo que decía, que en el parque Vigeland hay más de 200 estatuas que hizo el señor Vigeland. Es una pasada y las risas que nos echamos haciendo las fotos no fueron pocas.
El palacio real que sale en la anteúltima foto me decepcionó un poco, para ser un Royal palace no era nada del otro mundo...Y el cambio de guardia nos tocó verlo bajo la lluvia :(
Por lo demás, el viaje perfectisísisisimo y muy económico para lo que nos podría haber salido desde luego!
Ahora a disfrutar al máximo lo que me queda de Leipzig.
No quiero volver a casa :(